Ante la vida, hay que reaccionar.
Antes de que sea muy tarde...
Hay que ser valiente...
Le llamó cobarde, con todas las sílabas, con todas las vocales y todas las consonantes. CO-BAR-DE. Y él sabía que tenía razón, no podía negárselo. Le llamó idiota, y él la miro cabizbajo y con los ojos rojos. Le dijo que la iba a perder, y la cogió muy fuerte de los brazos. No podía perderla, aunque sabía que se lo tenía bien ganado.
La cara de ella se transformó por completo, inundada de rabia y estalló a llorar. Cayó de rodillas ante él mientras le sujetaba de las manos. Él le preguntó qué le sucedía y ella le contestó que era el cobarde idiota al que quería.
En esta vida nadie elige lo que siente, se siente y punto. Porque hay cosas que no se explican con palabras, porque son magia.
Y punto
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