jueves, 6 de septiembre de 2012

Valiente

Ser fuerte es la opción que me diste, no había mucho más donde elegir. Demostrarte que yo sola podía. Y puedo, pero no sé si quiero. Y quiero, pero a veces te echo de menos. 

Y si un día vuelves...



El valiente es ese que se deja ver, que alza la cabeza y se muestra tal cual, sin aditivos. Valiente por orgullo pero un orgullo que no ciega.Valiente es querer sin miedo a perder, sin miedo al qué dirán. Valiente es aceptar las debilidades y no ocultar los defectos sino convertirlos en muros de contención que arrasarán las dudas. 
Y en las dunas el valiente no se pierde, busca el modo de salir sin ahogar al que viene detrás.
El valiente da la vida en cada beso, en cada deseo, en cada uno de los retos.
Querer es reto, odiar es fácil.

Quererte a ti, hoy por hoy, cuestión de fe ciega

Y pones a prueba mi fe.


Tú tan cobarde y yo tan valiente...

jueves, 30 de agosto de 2012

Hablar con el corazón en la mano si te deseo suerte. Hablar con miedo si tan siquiera consigo hablarte. Hablar de más si digo que te echo de menos. Hablar poco cuando no te digo la verdad. Hablar demasiado si me tiro horas hablándole a la gente de ti. Hablar desde el odio cuando te reprocho que no estás. Hablar desde el pánico cuando pienso en esta vida sin ti. Hablar en el abismo de tu ausencia cuando te muestras como una roca. Hablar a solas para entender lo que siento. Hablar de ira si sólo pienso en besarte. Hablar de viejos tiempos para sólo torturarme. Hablar de instantes en los que fuimos felices. Hablar de un futuro contigo porque necesito creer que aún existe. Hablar de un sin ti porque es lo que tú quieres. 

Hablar, sólo necesito hablarte, mirarte a los ojos y que nos digamos la verdad. 

martes, 21 de agosto de 2012

amor

Probablemente el amor sea la cosa más etérea que existe. Nace y se transforma al antojo del destino. Hay quien sólo siente amor por uno mismo, hay quien ama la belleza, quien dedica su amor a una persona, quien reparte amor a los que le rodean. Hay algunos, como yo, que contenemos una fuente de amor inagotable que a veces no nos permite hacer nada más que amar. Incluso amo cuando odio, porque el odio no es más que amor por algo que nos duele o que no entendemos. Es por eso que te odio.
Y mi amor se transforma cada día y gracias a la vida he aprendido a amarme cada día un poquito más a mí, mucho más a quien lo merece, a amar las circunstancias y los hechos que me rodean, a amar lo que hago y llevar esa pasión al límite, a amar en cada beso aunque no sea el definitivo, a amar a aquellos que sin conocerme matan monstruos por mí... 
Y me asombra ver como dentro de mí se transforman poco a poco los sentimientos, los pensamientos y las decisiones.  Como mi amor cambia...



Y ahora más que nunca necesito una prueba de fe que si no llega será decisiva. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Con los ojos abiertos

Te besaba con los ojos bien abiertos, no porque no disfrutase de aquellos momentos, si no porque tenía que coleccionar cada uno de los segundos que la vida me permitía ver tu rostro. Tú cerrabas los ojos, te olvidabas del pasado lejano, del presente cruel y del futuro incierto.
Poco a poco mis ojos se fueron cerrando, se fue perdiendo la alerta, la constante sensación de pérdida. Tú te fuiste acomodando y fuiste abriendo los ojos para ver más allá. Y más allá había un mundo en el que yo no cabía. 
¿Te digo un secreto? Ahora que ya no puedo verte, besarte o tenerte suelo revisar mi colección de bellos momentos. A veces te echo de menos. Sólo cuando llueve. 

martes, 16 de agosto de 2011

18072008392011

Aquel día todo estaba preparado, tu debías estar allí, yo debía estar allí. Todo calculado para que yo te pidiese fuego, para que tú encendieses la llama. Y todo parecía una canción estúpida, una de esas canciones absurdas que surgen sobretodo en verano que hablan de romances pasajeros y de momentos intensos. Hasta que la banda sonora de nuestros momentos cambió, tú decidiste cambiarla y sonó a esas cosas que huelen a recuerdos, melancolía y vértigo. Sí, esa es la palabra, vértigo. Jamás he sentido tanto vértigo como a los días de conocerte, como al saber que te empezaba a echar de menos. Y echar de menos ha sido una constante en lo nuestro, por mucho que nos pese, mucho echarnos de menos. En el primer momento, ese sentimiento de sentir cosas que no se deben sentir, como cuando mientes a tu madre diciéndole que te quedas a dormir en casa de una amiga y sales tu primera noche por ahí. Así me sentía, como una infractora de sentimientos. Y tú, que parecías incrédulo cuando nos pasábamos horas hablando por teléfono, sí, echándonos de menos. Y ahí era amor en estado puro, ahí nos cegamos ante las adversidades. Y poco a poco fuiste convirtiéndote en mi gran amigo, en esa persona en la que contaba en cualquier momento. Poco a poco ascendiendo posiciones pasando a convertirte en asquerosamente imprescindible. Y éramos tan iguales en tantas cosas, nos daba tanto pánico depender en cierta manera el uno del otro. Cuántas veces eso nos ha echo chocar para luego darnos cuenta de que somos dos luchadores de boxeo que tras la lucha se abrazan, que tras reflejar esa fachada de dureza se desnudan y se quedan indefensos ante la pura verdad, ante la pura debilidad. Y sí, reconozco que eres mi debilidad, que aún hoy me sale una sonrisa tonta cuando me hablan de ti. Y tras ser mi amigo y convertirte en imprescindible empezaron las luchas, no entre nosotros sino contra el mundo. Contra el tiempo, la distancia y el dolor. Poco a poco la distancia forjó una alianza de poder con el dolor y nos fuimos haciendo pequeños. Y se creó un muro entre nosotros. Y volvimos a respirar, a coger aire para destruir ese muro. Y me volviste a besar, y te volví a creer. Y ahora la vida nos propone nuevos retos y seguimos luchando.

Te quise, te quiero y te querré. Por lo que se ve y por lo que es inimaginable. Por darle sentido a la palabra magia. Porque me entiendes. Por las miradas. Por cada beso. Por cada lágrima.


viernes, 19 de noviembre de 2010

pero...

No soy muy guapa, soy bastante chiquitita, soy muy exigente, algo insegura, intento siempre buscar tu sonrisa, a veces soy algo intrépida, algo aniñada, de vez en cuando demasiado madura, algo nerviosa, me gusta demasiado hacerte cosquillas, soy algo celosa, de vez en cuando bastante pesada, excesivamente presumida...

Lo admito, soy insignificante y no soy la chica que te mereces...


Pero te quiero.

martes, 9 de noviembre de 2010

Y no conformarse

Un día aprendí que lo mejor es siempre dar de más. Siempre es mejor que te digan basta que quedarte corto. Y por eso lucho siempre con dientes y zarpas por lograr siempre el máximo. Que nadie pueda reprocharte que no diste suficiente. Que todo sea intenso y constante.

Es como vivir cada día masticando continuamente un caramelo picante.




Hay que ser cauto, y no conformarse, nunca.